Rubén Darío no ocultó nunca su aversión a los escritores que no escriben por convicción, sino porque les pagan. A eso Rubén llama «La Prostitución de la Pluma».

Rubén Darío no ocultó nunca su aversión a los escritores que no escriben por convicción, sino porque les pagan. A eso Rubén llama «La Prostitución de la Pluma».
